jueves, 5 de abril de 2012

HORIZONTES LEJANOS

Comienzos del siglo XIX. El capitán M. Lewis (MacMurray), secretario particular del Presidente Thomas Jefferson (1801-1809), se encuentra en Virginia, en una lujosa fiesta, a punto de declararle su amor a Julia Hancock, la hija del dueño de la mansión. En ese momento recibe la noticia de que los Estados Unidos han comprado a Francia el estado de Louisiana y que el Presidente reclama su presencia para encomendarle una misión: dirigir una expedición que explore los nuevos territorios. Lewis pide que le acompañe con igual rango su amigo William Clark (Heston). 


Charlton Heston y Barbara Hale

El filme, en España, Horizontes azules,  narra el famoso viaje de Lewis y Clark, a principios del siglo XIX, para explorar la nueva región de Lousiana. Dicha extensión de terreno fue hábilmente comprada a los franceses por Jefferson, y casi duplicaba el territorio de Estados Unidos. La expedición, además del estudio científico y cartográfico, tenía como misión comprobar la existencia de un río navegable hasta el Pacífico. Esto último, de ser cierto, haría extensible todo ese territorio a lo ya adquirido por el presidente.
La trama central, sin embargo, no descansaba en la aventura en sí, sino en una historia de amor triangular entre los dos militares y la india Sacajawa. Los tres personajes existieron en la realidad, pero, como era costumbre en los estudios, salpicaron de melodrama la narración para conseguir un argumento más atractivo. Así, la india (Dona Reed) sacaba a la expedición de más de un apuro, y se ganaba con creces el ser seducida por Clark (Charlton Heston). Mientras tanto, el tercer pilar del largometraje –el inocente Lewis (Fred McMurray)- dejaba que por dos veces su compañero le quitara la novia: primero la occidental Barbara Hale y después la mucho más guapa Donna Reed.
En el viaje, lógicamente se topan con Indios, algunos más amigos que otros y poco a poco van cayendo hombres. Sin embargo, el film de Maté se basa más en el libro Sacajawea of the Shoshones que en la historia real en sí. Maté nos trae una historia de amor que nos aleja del western para marcar más bien un film mas épico y romántico. Y es que tras quitarle la novia a Lewis y prometerse con ella, Clark (Heston) se enamora de una india (Donna Reed) a la que rescatan y por segunda vez le quita un posible amor al capitán Lewis.
Los paisajes y fotografía del film son muy acertados y algunas escenas como la del cambio de ropa de Sacajawa a manos de Clark son muy bellas y emotívas. No obstante, no todo es bonito en un film que se queda en eso, en bonito.
El simple hecho de hacer que Donna Reed sea India, queda tremendamente falso. Es incorrecto e incluso dificil de ver ya que uno se fija más en el maquillaje que en su actuación.
El hecho de que la historia sea modificada por la historia de amor, es un cambio que a mi parecer perjudica pues hubiese podido convertirse en un film aventurero más constante.

Fred McMurray y Charlton Heston

Horizontes Azules se encuentra relacionada directamente con dos películas anteriores: con Paso al Noroeste (Northwest Passage de King Vidor, 1940), cuya influencia es innegable, no sólo por tratarse de una expedición que también buscaba un paso navegable hacia el oeste –esta vez eran los rangers de Rogers, encarnado por Spencer Tracy-, si no por el carácter épico de la narración que consigue transformar un western en una película de aventuras; lo mismo ocurre con Río de Sangre (The Big Sky de Howard Hawks, 1952), mucho más cercana a la trama amorosa que a la historia real, en la que también se basa.

Lo mejor de la cinta que estamos comentando son, sin duda, las escenas de acción y un par de secuencias emotivas de la pareja Heston-Reed: aquella en la que el protagonista se convierte en sastre aventajado, o esa otra en la que la nativa, sin darse por vencido, le persigue desde tierra mientras él recorre el río en canoa; todas rodadas por, el otrora excelente director de fotografía, Rudolph Maté. Reputado artesano que ya era un verdadero especialista en filmes de aventuras.
La música de Hans J. Salter no es mala pero sí desarcertada en muchos momentos donde la música no acompaña con el momento. Salter es más bien un músico de films de horror como ha demostrado al hacer varias películas de Frankenstein o El Hombre Lobo. El episodio histórico de la expedición de Lewis y Clark a principios del siglo XIX por el territorio de Louisiana, recién adquirido por los Estados Unidos a Francia, sirve de base a esta entretenida historia de aventuras. Sus bazas, un ritmo muy bien llevado, paisajes grandiosos y un delicioso romanticismo, tan poco acorde con la época descrita como irresistible para el espectador. Es un film para pasar el rato, entretenerse y ver lo que estaba a punto de hacer y demostrar el gran Charlton Heston que tras éste film volaría sin lugar a dudas al estrellato.

http://elblogdeethan.blogspot.com.es/2008/04/horizontes-azules-far-horizons-de.html

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